Lluvia de anoche
- Linea Raya

- 17 feb 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 31 may 2021
Era ya de noche y me reciben en la casa de Pao, sus papás, como si nada me hacen seguir al cuarto de ella. Su cuarto alumbra el pasillo indicando mi destino, al entrar la veo, hermosa con sus ojos agatados y seductores, iluminados por las luces de colores navideñas, entro en un estado de hechizo.
Trato estar tranquilo, pero mis nervios no me dejan, mientras le cuento mi travesía al llegar a su casa, mi mente piensa «¿Mi ropa será lo suficiente cool?» Ella es amable, como lo imaginaba, al mirar de reojo su cuarto percibo que trabaja en publicidad o eso deduzco «si ella me pregunta en qué trabajo diré que en publicidad» eso me digo.
Me dirijo al baño que queda dentro de la habitación, nada raro, pero este está en la entrada del cuarto, como si fuera una habitación de hospital o de hotel, desde ahí logro ver por el rabo de la puerta a su mamá y papá recostados en su cama con las luces apagadas e iluminados por el televisor, están idiotizados por ese aparato rectangular, como culparlos, también alcanzo a ver a su hermano, que está acostado en el pasillo en un sleeping bag.
Salgo del baño y me pongo mis tenis, me alisto para irme, pero ella ríe «¿Serán mis zapatos? Sé que no estuvieron a la moda y estuvieron en tendencia como los peores zapatos de la historia, hasta hicieron memes poniéndoselos a cadáveres, como que solo servían para enterrar a los muertos» me acerco a ella para despedirme y percibo su brasier debajo de la cama «Me estará tentando» pienso yo. Le doy un beso en la frente, ella no aguanta la risa y estalla una carcajada acompañada de babas que terminan en mi cara −Quieto galán− ella me dice, limpiándose la boca −¿Qué te pasa?− le digo, en un tono de asombro y risa. Me dirijo al baño a lavarme la cara y veo por el espejo que se acerca, me señala una pistola de agua y me dice −te imaginas llenarla de marihuana− lo cual no entiendo y le respondo −pero de humo− ella niega con la cabeza, −entonces como saldría− le digo, me callo, el silencio es incómodo. Siento que fui pedante.
Pao llama a su hermano, ella se le acerca al oído y le dice algo mientras me mira, le entrega plata, él se retira del cuarto y me lanza una mirada pícara «¿Qué le habrá dicho?» me pregunto.
Al salir de su casa el vecino del frente que está regando las plantas me lanza una mirada burlona y dice, −ututui−, la vecina que está leyendo su libro en la sala mira por la ventana y dice −ututui− , empieza a llover y cada vez camino más rápido, el celador que me ve salir me lanza una mirada y me dice −ututui−, me digo «no es para tanto, ni que fuera mal partido» saco mi celular y abro mi aplicación Pokémon go y me alejo bajo la lluvia.
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